REVISTA digital para emprendedoras creadA por Versanalidad
Sesion_1

El Ratoncito Pérez puede vivir en tu casa y posiblemente no lo sepas

  • En Pequeña Musa crean puertas mágicas que conectan la habitación de los niños con el mundo del ratoncito más famoso del planeta
  • Mantener la ilusión por este tipo de fantasías en los más pequeños mejora su imaginación y aumenta la creatividad, según afirman diversos psicólogos

¿Sabes cuánto le cuesta al Ratoncito Pérez entrar en tu casa cuando viene a recoger un diente? ¿Cuántas veces has contado esta historia o has animado a tus hijos a dormirse rápido para descubrir cuanto antes qué sorpresa aguarda bajo la almohada?

Todos conocemos a ese pequeño ratón que viene por las noches a las casas a recoger los dientes de leche cuando se caen. Y, a cambio, deja una sorpresa a los protagonistas de la historia debajo de la almohada. Pero, ¿dónde se esconde el animalito aguardando sus ansiados dientes? ¿Cuál es el camino que recorre hasta llegar a la cama? En Pequeña Musa tienen la respuesta, y han ideado la manera más original de reinventar el tradicional cuento con las puertas mágicas, que se colocan en la pared de la habitación infantil para que el ratoncito pueda entrar sin ningún problema.

Tamara, madre de dos hijos pequeños, decidió un día convertirse en emprendedora cuando sintió la necesidad de guardar y conservar los recuerdos que tenía con ellos. Así creó Pequeña Musa, su marca en Internet en la que el producto estrella son esas puertas menudas que se abren al mundo de la imaginación: “Yo les diría que la puerta, al ser mágica, une dos mundos: el mundo mágico y el nuestro. Y que solamente el Ratón Pérez en el momento en el que se cae el diente, la puede abrir”. La idea surgió después de una charla sobre el Ratoncito Pérez con su niña mayor: “Me pareció que buscando un buen proveedor con puertas bonitas que yo pudiera pintar de colores al gusto de los peques y sus papis, podría estar genial”.

Tamara busca con esta pequeña historia añadida al cuento tradicional “poner felicidad y magia en un momento complicado y puede que doloroso, como es la caída de un diente”. Y parece que los niños responden bien, porque cada día recibe anécdotas de sus clientes contándole cómo se preparan para la llegada del ratón: “Una nena le puso al ratoncito un buen almuerzo para que cuando llegara desde su mundo pudiera reponer fuerzas. Uvas, queso, galletitas… La inocencia de los niños es increíble”.

Un momento emocionante para ellos, que esperan su recompensa después… Y es ahí donde suele llegar la polémica entre los adultos. ¿Qué regalo trae el Ratoncito Pérez? Es la gran pregunta que se hacen muchos padres y, según Tamara: “Cada uno debe hacer lo que sienta. Yo particularmente creo que no debe haber ningún derroche; creo que un detalle es suficiente”. También hay quien opta por dejar algo de dinero: “Una moneda de 2 euros podría ser una buena opción. El Ratoncito tampoco va a ir cargado, que es muy chiquitín”.

Beneficios de mantener la ilusión en la etapa infantil

Sin embargo, no solo el momento regalo viene cargado de polémica, desde un tiempo hasta acá se ha reabierto el debate de las “mentiras” que se les dicen a los niños enmarcadas en tradiciones o mitos de la infancia. Han surgido diversas voces discordantes muy poco partidarias a mantener la tradición de los Reyes Magos, Papá Noel o el Ratoncito Pérez, asegurando que, al fin y al cabo, “son mentiras que les contamos a unos niños a los que a la vez les pedimos que no mientan”.

Pero, ¿debemos cortar directamente este tipo de tradiciones para no afectar en la educación infantil o compensan los beneficios que pueden calar en la personalidad de los pequeños?

La respuesta desde la ciencia está clara: la fantasía es un elemento muy importante para el desarrollo infantil. Lo dicen psicólogos como Verónica Rodríguez, para la que estimular la fe resulta muy positivo, “porque refuerza ciertos valores morales en los niños”. Así lo explica en este artículo publicado en la revista SerPadres, en la que también asegura que “el que se queda sin recuerdos en la infancia, no será tan creativo de mayor”.

Me parece que somos demasiado tiempo adultos y poco tiempo niños”

Además, es una buena manera de empezar a inculcar hábitos en los más pequeños como, por ejemplo, el hecho de tener que lavarse los dientes todos los días para que el Ratoncito se los lleve limpios y le deje a cambio su regalo. Para Tamara, de Pequeña Musa, estamos “ante mentiras piadosas”, porque “me parece que somos demasiado tiempo adultos y poco tiempo niños, así que la ilusión en estas historias me parece ideal, además de que contribuyes a promover su imaginación”.

Aunque claro, los niños no son niños para siempre y llegará un momento en el que tengan que saber la verdad: Una vez empiezan a hacer muchas preguntas y te argumentan incluso por qué no lo creen, es el momento de hablar con ellos, asegura Tamara. Además, ella tiene muy claro cuando dará el paso: “Cuando mis hijos me pregunten directamente sobre ese tema, les contaré la verdad, de la forma más cariñosa que pueda, y les intentaré hacer partícipes al año siguiente”.

Es posible que los niños sientan decepción o frustración, pero es un sentimiento inevitable y en ocasiones necesario: “La clave estará en inculcarles que no han estado creyendo en una mentira sino en una fantasía que les ha hecho felices durante muchos años”, es lo que recomienda la pedagoga Cristina García.

La historia real del Ratoncito Pérez

La primera versión de la historia del Ratoncito Pérez tal y como la conocemos hoy, nació, según diversos estudios, en el siglo XVIII con un cuento francés sobre hadas que recogían dientes. Aunque sin ir tan lejos, la tradición del ratoncito también tiene descendencia española. En 1894, el jesuita Luis Coloma recibió el encargo de escribir un cuento infantil para el entonces príncipe Alfonso XIII, que con ocho años tenía mucho miedo a que se le cayeran los dientes.

Coloma adaptó la historia y se inventó un pequeño ratoncito que vivía en una caja de galletas en la calle Arenal número 8 de Madrid, concretamente en el sótano de la pastelería Prast. Y allí es donde se desarrolla la trama: el pequeño ratoncito conoce a un Rey del que tiene que recoger sus dientes y juntos viven alguna que otra aventura en la capital.

Esta adaptación surgió del mito, que también se mantiene en otros muchos países, de que dar los dientes de leche a los ratones hacía que los nuevos crecieran fuertes y duros, como los de los roedores.

Y bien, como “el que se queda sin recuerdos en la infancia, no será tan creativo de mayor”, ¿le abrimos una puerta mágica al Ratoncito Pérez en casa? De momento, Tamara tiene abierta la suya, la de su web, para todo el que quiera la llave a un nuevo y mágico mundo.

PD: Al final de la página podrás dejar un comentario para contarnos qué te ha parecido la noticia de hoy 🙂 ¡Anímate! Tu empuje es nuestra gasolina para traerte nuevas historias cada semana. ¡Gracias!

TAMBIÉN
te gustará

COMPÁRTELO

en tus redes

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Reader Interactions

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Al hacer click aceptas la privacidad y uso de datos de este sitio web. Responsable de los datos: Ana María López || Uso: Administración de los comentarios. || Legalidad: Sin tu consentimiento no se hace nada. || Quién recibe estos datos: No se cede los datos a nadie. || Tus derechos: Si en cualquier momento quieres acceder a tus datos, modificarlos o eliminarlos, solo tienes que pedirlo. || Más info: Puedes ver como trato toda la información que recojo de manera detallada en mi apartado legal de la web.

Suscríbete y descubre más sobre la revista La Red de Noticias Emprendedoras

¿Quieres ser la siguiente en aparecer en la Red de Noticias Emprendedoras?